Después de casi medio año viviendo entre uruguayos y observando con ojos de cronista, llego a la conclusión de que quizás el principal rasgo definitorio de la esencia uruguaya es la migración.
La mayoría de los montevideanos con los que he hablado cuentan entre sus directos antepasados con un abuelo español -"gallego" dicen ellos- o italiano que se instalaron aquí a principios del siglo XX. Pero además casi todos dicen tener un familiar cercano -hijos, hermanos- en España (especialmente en Valencia y Barcelona).
En los últimos cincuenta años, Uruguay ha sufrido dos sangrías migratorias: una, en la década de los 70, cuando la dictadura hizo exiliarse a miles de demócratas; la otra, cuando la crisis económica de 2002 sacudió Argentina y arruinó con sus coletazos a la banda oriental del Río de la Plata.
El fenómeno más reciente es, sin embargo, la llegada de inmigrantes a Montevideo al calor de una cierta bonanza económica y al amparo de un gobierno que facilita la concesión de cédula de identidad y posterior permiso de residencia en el país.
El grupo más numeroso lo constituyen los dominicanos, pero también llegan de otros países latinoamericanos y, más recientemente, africanos. A esta migración económica habría que añadir dos pequeños pero significativamente importantes grupos: los refugiados sirios y los ex-presos de Guantánamo, que el anterior gobierno de Mujica acogió en un gesto que aumentó la fama internacional del presidente.
La organización "IDAS Y VUELTAS" viene desde hace años colaborando para hacer menos dura la llegada de los que abandonaron sus casas en busca de una vida mejor, y también la de aquellos uruguayos "retornados" que ahora están volviendo porque los países adonde emigraron (la mayoría a España, también a Brasil y Argentina) ahora están en crisis. Desarraigo de irse y desarraigo también al volver, porque muchos, después de vivir bastantes años fuera, han dejado amigos y familiares allí y vuelven a un Uruguay cambiado y tienen que empezar de cero y reinventarse de nuevo.
En "Idas y Vueltas"confluyen dominicanos, nigerianos, sierraleoneses (?), bolivianos, un turco, una cubana, muchos retornados...y alguna "andaluza errante". El método de trabajo es sencillo a la par que eficaz: se charla tomando café. Y en esa charla, en absoluto dramática, el recién llegado conecta con otra gente que ya pasó por esos duros comienzos, o que ya retornó y consiguió reintegrarse, o que todavía no habla español ni encontró trabajo. Y se continúa charlando y tomando té. Y se pone en un fondo común la información útil referida a trámites, curriculum, alojamientos baratos, ofertas de trabajos. Y la gente ríe. Y se besa, porque olvidé mencionar lo besucones que son los uruguayos, sin distinción de género (en Idas y Vueltas es costumbre besar a todo el mundo al llegar y al irse, menos mal que es un solo beso).Y a la semana siguiente vuelven y ya parecen más de la casa.Y el que fue ayudado ayer se convierte en ayudador hoy. Y el que encontró trabajo o mejoró su situación vuelve para contarlo.
Además de charlar, hay entre los voluntarios (todos lo son) gente conocedora de los trámites burocráticos que afectan a los migrantes, psicólogo, sociólogo, estudiantes de Antropología que hacen trabajos de campo, profesora nativa de inglés, clases de español para los africanos. Y muchas veces, gracias a contactos, se consigue acelerar la obtención de la cédula de identidad, requisito básico para buscar trabajo, o se acompaña a un africano que no sabe español a gestionar documentos. Y con tanto ir y volver, charlar y besarse, el extranjero y el retornado encuentran que no hay fronteras en los corazones.
Idas y Vueltas, el corazón multicolor de Montevideo.
Mostrando entradas con la etiqueta Uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Uruguay. Mostrar todas las entradas
miércoles, 17 de junio de 2015
martes, 28 de abril de 2015
TACUAREMBÓ
A casi 400 km al norte de Montevideo y a seis horas largas de ómnibus, el departamento de Tacuarembó y la ciudad homónima se presentan como desconocidos para gran parte de los uruguayos, que engloban todo lo que no sea la capital en el genérico "el interior".
Este extenso territorio se precia de ser algo así como la cuna de las esencias uruguayas, por un lado, por ser tierra de gauchos, por otro, por ser -aseguran- la patria de Gardel.
Las "estancias" son latifundios dedicados a la explotación de ganado vacuno y en ellas trabajan como peones los gauchos, a la par que sus mujeres -las "chinas"- desempeñan tareas de cocina y limpieza.Cuando se arreglan, los gauchos visten botas de cuero altas, pantalón bombacho, cinturón ancho, sombrero y poncho. Y, por supuesto, toman mate, fuman y montan a caballo.
En marzo, Tacuarembó celebra la Fiesta de la Patria Gaucha, a la que acuden visitantes y gauchos de países vecinos (Brasil, Paraguay y Argentina), exhibiendo réplicas de casas, comidas, utensilios, etc del siglo XIX y doma de caballos. Todo, como es natural, bien condimentado con numerosos "asados" de carne de las vacas locales.
En Valle Edén, a muy pocos kilómetros de Tacuarembó, está el museo de Carlos Gardel, en donde, al parecer, se conservan documentos que prueban que el "zorzal criollo" era originario de este lugar. El padre biológico del artista fue el coronel Escayola, mujeriego en exceso y mecenas creador del Teatro Escayola,
quien con su propia hija engendró a Gardel y luego, para evitar el escándalo, se lo arrebató y entregó a una francesa. El malvado padre nunca reconoció a su hijo, ni incluso cuando éste ya era famoso y fue a Tacuarembó, hecho que fue siempre traumático para el cantante.
El pasado 25 de abril tuvo lugar en Tacuarembó una gran manifestación en defensa del Acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua dulce de la zona, amenazado hoy por los productos tóxicos agropecuarios, la minería a cielo abierto y el "fracking". Encabezaban la marcha los gauchos a caballo, seguidos de gente en bicicleta y, detrás de ellos, los manifestantes de a pie. Entre estos últimos, cabe destacar la presencia (aparte de la bloguera que suscribe) de descendientes de indios charrúas, los pobladores autóctonos de Uruguay, que entonaban canciones antiguas de esta etnia. Al paso por la catedral, las campanas sonaron uniéndose a la marcha por el agua, y el propio obispo, comprometido con esta y otras luchas, leyó un manifiesto de apoyo.
Entre tanto, se esperaba que las cenizas del volcán chileno llegaran a Uruguay...
Dentro del departamento de Tacuarembó, a orillas del Río Negro, se encuentra SAN GREGORIO DE POLANCO. Este pueblito está considerado como el primer museo plástico al aire libre de América Latina, pues hace unos años varios artistas uruguayos e internacionales pintaron murales en muchas de las fachadas de las casas. Algunas muestras de estas casas con pinturas murales:
martes, 10 de marzo de 2015
TANGO
" Había nacido en el Río de la Plata, en los puteros de los suburbios. Los hombres lo bailaban entre ellos, para entretener la espera, mientras las mujeres atendían otros clientes en la cama. Sus sones, lentos, tartamudos, se perdían en los callejones donde reinaban el cuchillo y la tristeza".
( Eduardo Galeano, "Espejos")
El tango se popularizó en Uruguay a fines del siglo XIX entre la clase baja, con importantes referencias a la vida marginal y prostibularia. A partir de 1920 gana espacio en otros círculos sociales y se convierte en pilar de la cultura rioplatense y Carlos Gardel - el "zorzal criollo"- en su voz más emblemática.
Hoy día, las dos actividades culturales más significativas de Montevideo son el teatro y el tango, que conoce un renacimiento a través de las muchas clases que se imparten para todos los niveles.
Si uno quiere aprender o mejorar el estilo no tiene más que ir a cualquiera de estos grupos, algunos gratuitos, y luego poner en práctica lo aprendido en "milongas" (bailes), algunas de las cuales tienen lugar en espacios públicos (Plaza del Entrevero) o en locales (el Centro Gallego, el Fun-Fun).
La "sex ratio" en el tango está -como en otros órdenes de la vida- dislocada: muchas mujeres esperando sentadas a que un hombre las saque a bailar. Si un hombre baila bien, lo triunfa, no importa edad o físico. Para la mujer, en cambio, juegan otros factores: si es joven y guapa, no importa que no sepa bailar, se le enseña.
La forma de agarrar a la pareja también influye. El hombre enlaza a la mujer a la altura del omóplato, y si no lo hace con firmeza, la mujer percibe que no baila muy bien. Eso sí, de cintura para abajo los cuerpos permanecen bien separados, mientras que cabezas y torsos se fusionan dando lugar a un perfil curioso.
Los zapatos de ellas han de ser de tacón alto y fino, con el tobillo cubierto y abrochados con hebillas. Suelen llevarlos en una bolsa y se cambian al llegar al local. Ellos a veces calzan zapatos especiales, más livianos, y frecuentemente combinados en blanco y negro, como de los años veinte.
Los hombres conducen el tango y las mujeres lo adornan. Ellas reciben las órdenes transmitidas por presiones de la mano que enlaza su espalda y ejecutan las "figuras" que les pide el tanguero.
Lo increíble es que si no sabes casi nada y te agarra un consumado bailarín, te hace bailar un tango como nunca pensaste que llegarías a hacerlo (doy fe).
Y bueno, dada la escasez de género, me comentan que también hay hombres buenos bailarines que se alquilan para bailar en las milongas...
( Eduardo Galeano, "Espejos")
El tango se popularizó en Uruguay a fines del siglo XIX entre la clase baja, con importantes referencias a la vida marginal y prostibularia. A partir de 1920 gana espacio en otros círculos sociales y se convierte en pilar de la cultura rioplatense y Carlos Gardel - el "zorzal criollo"- en su voz más emblemática.
Hoy día, las dos actividades culturales más significativas de Montevideo son el teatro y el tango, que conoce un renacimiento a través de las muchas clases que se imparten para todos los niveles.
Si uno quiere aprender o mejorar el estilo no tiene más que ir a cualquiera de estos grupos, algunos gratuitos, y luego poner en práctica lo aprendido en "milongas" (bailes), algunas de las cuales tienen lugar en espacios públicos (Plaza del Entrevero) o en locales (el Centro Gallego, el Fun-Fun).
La "sex ratio" en el tango está -como en otros órdenes de la vida- dislocada: muchas mujeres esperando sentadas a que un hombre las saque a bailar. Si un hombre baila bien, lo triunfa, no importa edad o físico. Para la mujer, en cambio, juegan otros factores: si es joven y guapa, no importa que no sepa bailar, se le enseña.
La forma de agarrar a la pareja también influye. El hombre enlaza a la mujer a la altura del omóplato, y si no lo hace con firmeza, la mujer percibe que no baila muy bien. Eso sí, de cintura para abajo los cuerpos permanecen bien separados, mientras que cabezas y torsos se fusionan dando lugar a un perfil curioso.
Los hombres conducen el tango y las mujeres lo adornan. Ellas reciben las órdenes transmitidas por presiones de la mano que enlaza su espalda y ejecutan las "figuras" que les pide el tanguero.
Lo increíble es que si no sabes casi nada y te agarra un consumado bailarín, te hace bailar un tango como nunca pensaste que llegarías a hacerlo (doy fe).
Y bueno, dada la escasez de género, me comentan que también hay hombres buenos bailarines que se alquilan para bailar en las milongas...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












